Recorremos medio mundo con Juan, azafato y piloto


Ocho y media de la mañana, hora española; once y media en Dubai. El Aeropuerto Internacional de la ciudad más rica de Emiratos Árabes Unidos se convierte en el escenario de nuestra entrevista, gracias a Skype. Juan Pérez, joven madrileño de 23 años, cumple esta semana año y medio viviendo en Dubai. Es azafato de la aerolínea Emirates y cada semana vuela a un nuevo rincón del mundo. La videollamada le deja pasear y enseñarnos la pista, la torre de control… Acaba de regresar de España, de celebrar con su familia la boda de su hermana. Se graduó en Ingeniería Aeroespacial en la 12496008_991344954289945_130939235679134635_oUniversidad Carlos III, porque para él era el camino más lógico para avanzar hacia su sueño: Ser astronauta. Pero lo suyo no es una ilusión de niños. Podría ser perfectamente un gurú motivador, charlar con Juan nunca deja a nadie indiferente.

¿Cómo es vivir cada semana en un país diferente?

El mundo se te hace pequeño, te sientes pequeño. Coger un avión se termina pareciendo a coger un taxi, viajar de Dubai a Nueva York se te hace como un Madrid-Valencia… Y en cuestión de horas estás en mundos opuestos. Te hace estar atento, adaptarte, te saca de tu zona de confort. No perderte por la calle, comunicarte en otro idioma o entender el pensamiento de la gente es un reto. Por qué ven belleza, piensan así o rezan. Si tienes las ganas de entenderles te hace moverte mucho. También te enfrentas a los cambios de horario. Mentalmente es una vida activa y súper bonita, aunque físicamente es muy sacrificada. Pero merece la pena, cada día vives algo nuevo.

¿Cuántos países has visitado? ¿Has gastado muchos pasaportes con tanto sello?

Habré visitado alrededor de 40 o 50 países, aunque en cada uno visito varias ciudades. Lo de los sellos es gracioso. Al viajar trabajando como tripulación de vuelo, en casi ningún país me sellan el pasaporte. He estado en mil sitios pero no tengo casi ningún sello que lo demuestre (ríe).

¿Viajabas mucho de niño?

Según qué se considere mucho (ríe). A mis padres les gustaba mucho viajar. España la recorrí entera con la familia, y por Europa he estado en Francia, Italia, también en Egipto… Una vez me mandaron a Estados Unidos a estudiar, así que sí que viajaba bastante. Siempre me ha gustado, es una de las razones por las que elegí este trabajo.

¿Tienes souvenirs de todos esos países?

No, no suelo comprarlos. Cuando empecé a volar tomé esa decisión, para no llenar mi casa de trastos. Para regalar a mis amigos sí que compro. Algunos compañeros coleccionan imanes o postales.

¿Cómo es eso de llamar hogar a los Emiratos Árabes Unidos?

Cuando estoy en Dubai llamo casa a España. Pero en España llamo casa a Dubai. En inglés se entiende mejor. De los dos sitios hablo como house, pero sólo llamo home a España, porque es donde me siento en el hogar. Dubai es my place. Mi corazón está en España, mi mente y mi cuerpo en Dubai, pero estoy en los dos sitios a la vez.

¿Qué haces para sentirte en casa?

Lo más importante es mantener los pilares que sostenían tu vida. A mi familia no la puedo tener aquí, pero tengo dos cosas. Una es la Iglesia. Cuando voy a la Iglesia me siento en casa, en cualquier lugar en el que esté. Es un privilegio personal que a lo mejor aquí otra gente no tiene. El otro son mis amigos. Tengo la suerte de que no me cuesta conocer personas. Aquí hay gente con la que comparto tanto, les puedo llamar hermanos, me completan… Las han puesto en mi camino para mí.12593780_991343360956771_7482630636439117097_o

Hablando de espiritualidad, ¿cómo se vive la fe cristiana en un país musulmán?

Yo me imaginaba que iba a ser discriminado por mi religión, pero aquí lo acogen mejor que en España. La ventaja de toda Asia y del mundo árabe es que, sea cual sea su religión, la gente tiene mucha vida espiritual y entienden que creas en lo que sea, pero que creas en algo. Yo puedo llevar el rosario perfectamente por la calle y que se vea, no pasa nada. En España la gente me miraría mal. Aquí la espiritualidad tiene para el hombre la importancia que en occidente se ha perdido. El hecho de que no sea tan sencillo vivir tu fe aquí hace que, si perseveras en ella, crezcas mucho en espiritualidad. Si no crees en nada, aquí no tienes que aparentar.

¿Cuál es tu motivación para levantarte cada día?

Cambiar el mundo. Ya no para levantarme cada día, sino para vivir cada día como una oportunidad. Aprovechar el tiempo que me han dado para entregarlo. Esa es la clave de la vida: Si uno vive para sí mismo acaba muriéndose, porque pasará tu vida, y si no has cambiado nada ni has ayudado a nadie, no tiene ningún sentido haber vivido. El mundo es tan pequeño y las personas son tan grandes, que ayudar a una sola significa cambiar el mundo. Un solo detalle puede causar un efecto en cadena, y eso es un reto apasionante.

¿Has cambiado muchas vidas?

Sí, sin ninguna duda, estoy convencido. Mi trabajo es muy cansado, pero me permite estar en contacto con mucha gente cada día. Y lo agradezco mucho. A mí nadie me va a engañar con esto, que lo he vivido y vivo en mi día a día.. Un pequeño gesto con alguien que no recibe atención, una sonrisa, ser amable, que no les discrimines por su manera de vestir, o color de piel…A veces habrá que sacrificar cosas. Nos equivocaremos, pero lo que cuenta es la actitud. No es cuestión de ser muy inteligente, sacar una ley o acabar con el hambre en el mundo. Eso puede llegar, pero no es lo importante.

Sobre tus metas, tu sueño de ser piloto está cerca, ya pilotas en vuelos privados…15037078_1225810157477544_8787402165186613176_n

¿Te cuento mi sueño de verdad? Mi sueño es ser astronauta. Es difícil, por eso quería ser piloto de las Fuerzas Armadas, porque me gustaba, y es el camino más asequible para llegar a ser astronauta. Hice la ingeniería, estoy con los cursos de aviones y  espero tener la licencia de piloto comercial para verano… Con lo rápido que evoluciona la carrera espacial, aún tengo posibilidades de llegar a serlo.

¿Cómo es la experiencia de pilotar?

Mucha gente me llamaba loco, me decían que era imposible ahorrar tanto dinero… Ya no sólo es la sensación de volar, que es increíble, sino que he conseguido algo que hace dos o tres años parecía imposible. Es una manera de decirte a ti mismo “realmente la vida merece ser vivida, se pueden cambiar las cosas y cumplir sueños”. Para cada persona será diferente, volar, plantar patatas o ser profesor, pero que te llene… Todos tenemos la fuerza para cumplir nuestros sueños.

Hablas inglés, alemán… ¿En qué idioma te entiendes con el mundo cuando viajas?

Gracias a este trabajo y a que estudié la carrera en inglés, manejo el idioma fluido, como segunda lengua, y es algo que abre muchas puertas. Te permite relacionarte con el 50% de las personas del mundo. Otros idiomas son útiles para meterte en la cultura. Yo estudiaba alemán porque mi ex novia era alemana, pero no fructificó ni el estudio del idioma ni la novia (ríe). El chino me apasiona, es mi tercera lengua. Con el francés tenía mucha soltura, hoy ya no tanta aunque lo sigo utilizando… Comunicarte con otra persona en su idioma te abre la mente, te saca del marco de tu lengua. Es la raíz para entender a la gente.

¿Cuál es la diferencia de poder adquisitivo con España?

Yo aquí cuando compro algo no puedo pensar cuánto cuesta en euros, porque sino no me compraría nada. No bebería un café en mi vida. Aquí una cerveza te cuesta 15 euros, aunque también es el precio para llenar un depósito de gasolina de 50 o 60 litros… Salir de compras pueden ser 1000 euros, cenar fuera, 200€. En España te llamarían loco. Si quieres tener una vida activa, tienes que adaptarte. Si quieres ahorrar, reducirás gastos. En mi caso, al viajar tanto, me aprovecho de comprar lo que necesito en los países donde está más barato. De todos modos, el servicio en Dubai es caro, pero es infinitamente mejor que en otros sitios. Tiene más valor.

Al hilo de la economía, ¿has visitado muchos McDonalds a lo largo del globo para comprobar el índice Big Mac?

(ríe) No me gusta ir a restaurantes o tiendas que conozco. Para comer me gusta probar lo típico de cada sitio, lo diferente… Comer con palillos, insectos… Lo diferente. En Estados Unidos sí visito hamburgueserías o Starbucks, que es lo típico…

Dicen que en China los gusanos saben a queso…

(ríe) La cultura china me encanta. Allí no he comido gusanos, pero sí escorpión, avestruz o arañas…

Una de las difíciles, con libertad… ¿puede un azafato mantener relaciones amorosas?

La falta de estabilidad es una desventaja. Si te gusta la flexibilidad y las cosas nuevas, es maravillosa. Pero aquí, en Oriente Medio, con vuelos largos y tantos días fuera de casa, con este ritmo de vida, mantener relaciones, sentimentales o amistades, es una tarea complicada. Os veis cada 15 días, o una vez al mes… Con tu pareja si os esforzáis podéis veros una vez a la semana… Es una faena porque cada tres días te sucede algo alucinante y no lo puedes compartir si no os veis. En mi caso particular no voy a decir que me haya dado por vencido, pero ahora mismo es complicado. Trabajo en Dubai, hago el curso de vuelo en Praga y mi familia está en España… Si no podemos compartir espacio y tiempo, las relaciones se debilitan. Es un poco osado querer sobrepasar los límites humanos. Todo es posible, pero no es tan fácil.

Juan aspira a trabajar como piloto comercial en unos meses, y residir unos años en Nairobi, ahora que no tiene ataduras y es posible. Quiere compaginarlo con un máster en Relaciones Internacionales, para comprender y ayudar a los necesitados desde las organizaciones internacionales. También estudiaba economía, aunque por ahora lo ha aplazado para centrarse en los vuelos.

11406905_10153447983233338_6920414395897982600_n¿No tendrías más fácil entrar como piloto en Emirates?

Sí, pero no es lo que quiero. Ya estoy viviendo la vida de tripulación de Emirates y Dubai aporta muchas experiencias, pero quiero conocer más mundo. África, Asia, Hong Kong… Podría quedarme por el dinero, pero es algo que nunca me ha movido, sinceramente.

Sé que una vez en Praga tuviste problemas de tráfico con la policía…

(ríe) Como ésa hay muchas. Una vez en Nueva York volvía a mi hotel y, de vivir en tantos hoteles y con el cansancio, olvidé el número de mi habitación. Había mucha gente en recepción, así que intenté probar mi llave en un par de habitaciones, pero no funcionaba. Las habitaciones tenían 4 dígitos, era un hotel rascacielos al lado de Time Square. Pregunté en recepción avergonzado, creían que iba bebido. Di mi DNI y me dieron una llave y el número. No me sonaba, pero subí a la habitación, abro y veo una bolsa de M&Ms enorme. Me preocupaba mi memoria, no recordaba haber estado en la tienda de M&Ms. Me adentré y vi que no era mi habitación. Asustado, cerré y volví corriendo a recepción. La recepcionista no lo creía, le volví a dar mi DNI, mis datos de tripulación… Todo estaba correcto, ¿qué falló entonces? Resultó que había otro Juan Pérez Pérez alojado en el hotel.

¿No llegaste a conocer a tu tocayo?

No, ni quise conocerle (ríe). Gracias a Dios que no estaba en la habitación cuando entré.

De todo lo que has visto, ¿cuál es tú rincón favorito?

Eso tiene muchas respuestas, tendrás que especificar.

¿Una ciudad?

Sidney. Nueva York es Nueva York, pero Sidney me apasiona.

¿Un país?

Sudáfrica, está construido sobre tantos conflictos. Su naturaleza es bellísima, mágica… ¡Y es África! Lleno de contrastes, peligroso… Te puedes sentir desplazado por ser blanco y por ser negro. La gente puede ser muy progresista y reconciliadora, y lo contrario. También estar aislado lo hace interesante.

¿Una cultura?

Taiwán. Combina una cultura asiática respetuosa como Japón con el liberalismo influido por Estados Unidos. Hay mucha diversidad racial y son muy hospitalarios.

Si te pregunto por una zona verde, ¿cuál es la primera que se te viene a la cabeza?

Río de Janeiro. Hay que verla desde arriba. Esa costa, llena de peñones, islotes… Sales de la playa y encuentras una jungla que no es inhóspita, sino que te acoge… Es espectacular.

12238016_10153186763508531_3633537546806090276_o¿Cuál es el mejor sitio para bañarse?

Las islas del Índico. Mauricio, Seychelles, Maldivas… Su mar es tan azul, tan transparente, que se ve hasta el infinito. Australia y Sri Lanka también son una pasada. Y mi próximo vuelo es Bali, así que podría cambiar mi respuesta pronto.

¿A dónde irías de aventura?

A los Alpes de Suiza, sin ninguna duda.

¿Por qué?

¿Has visto Heidi? Ésa es la razón.

¿Con qué personas te quedarías?

Con los filipinos. Tienen muy buen corazón y son muy sinceros. En Dubai viven muchos y siempre tienen una sonrisa y un trato impecable.

Tú que conoces España y tanto mundo, ¿qué le dirías a los españoles que se quejan de España?

Creo, sinceramente, que tenemos el país que nos merecemos. Es como la imagen que cada uno tiene de sí mismo. Si siempre, constantemente, te repites que no vales para nada, que no eres importante y que haces las cosas mal, lo acabarás haciendo mal. Si consideras que tu país políticamente está muy retrasado, que hay muchas injusticias y picaresca, acabarás haciendo lo mismo. También es entendible, parece lejano, pero pasamos una dictadura hace 40 años, que no es tanto tiempo y todavía hay dos generaciones que la han vivido. Socialmente, España es muy poco madura. La gente no piensa en la sociedad, en el país, no tiene orgullo ni sentimiento de pertenencia, sino lo contrario. Tienen vergüenza. A mí me da mucha pena esta realidad de mi país, sobre todo si lo comparamos con otros países, como el sentimiento patrio de Estados Unidos o la responsabilidad social colectiva de Japón o China, donde no trabajan por uno mismo sino por tu familia, por tu comunidad. El respeto que se tienen los países nórdicos, nadie roba ni arroja basura. No necesitan ni barreras en el metro. En España somos lo contrario.

Se cumple el primer aniversario de los atentados terroristas de París… ¿Cuál es la percepción que se tiene allí del Estado Islámico?

Aquí los medios no le dan tanta importancia como en occidente. Obviamente, aquí no hay terrorismo. A la gente no le interesa quemar su propio dinero. Dubai es un lugar muy seguro. Como esa realidad no toca tanto al país, la repercusión de los atentados, el caos, la conmoción, no se desatan. Llega la información y se comenta, pero no hay más.

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